¡Epa, epa, me llevan al trote, y en cada esquina me dan un azote! ¿Quién soy?: ¡El Epazote! Su sabor es un tanto amargo, y su aroma, inconfundible. El epazote es una planta medicinal que se ha utilizado en México desde la época prehispánica, pero también se usa ampliamente en la gastronomía tradicional. Epazotl es una palabra náhuatl que se traduce como “hierba olorosa”, cualidad por la cual también es conocida como “hierba del zorrillo”. Es una planta muy resistente, y florece tanto en otoño como en invierno, y se puede plantar fácilmente en el jardín de la casa, o en una maceta, pues se adapta a varios tipos de clima y llega a medir hasta un metro de alto. El epazote ha sido utilizado como planta medicinal desde siglos atrás para combatir el vómito, enfermedades del estómago y cólicos menstruales. Además, descongestiona las vías respiratorias y tiene un efecto antiparasitario, por lo que, por ejemplo, cuando le agregamos epazote a una quesadilla, se suele decir una expresión muy propia del folklore mexicano, que es “con epazote pa’ las lombrices”, y no para alimentarlas, sino para expulsarlas. Con el epazote también se hacen emplastos que ayudan contra las picaduras de insectos ponzoñosos. El té de epazote y el agua de epazote son calmantes, relajantes y ayudan a combatir el estreñimiento. Pero en todos los casos es importante no utilizar esta planta en exceso ni darla a los niños, pues su toxicidad puede ponernos a todos en riesgo. Si bien la herbolaria es parte de la cultura y la medicina tradicional mexicana, siempre es recomendable consultar a un doctor en caso de enfermedad, aunque también es importante saber los beneficios, usos, efectos y contraindicaciones de las plantas que utilizamos en la cocina, aún cuando se trate sólo de una infusión. Los principales productores de epazote son el Estado de México, Tlaxcala y Puebla, aunque es muy común en todo México. Sirve para sazonar la comida, y para muchos cocineros, es un condimento estrella, sobre todo al preparar platillos como los esquites; pescados como las truchas o tamales de charales frescos; los champiñones; los frijoles negros, las quesadillas de hongos o flor de calabaza y la sopa de tortilla, todos éstos platillos de origen prehispánico. Y de la cocina mexicana actual, podemos mencionar el mole de olla, el requesón con epazote y la sopa campesina, típica del Estado de Aguascalientes. No cabe duda que esta planta es una digna representante de la cultura gastronómica mexican

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